Armando Valladares | Contra toda esperanza | III

Armando Valladares hace mención en su libro Contra toda esperanza al tiempo en el que estuvo en una silla de ruedas, silla de ruedas que le esperaba cuando bajó del avión que le traía de Cuba; no menos cierto es que también menciona cómo el régimen castrista lo “adecentó”, lo puso nuevamente en pie antes de dejarle marchar de la isla. Evidentemente, rehabilitado, no necesitó la silla de ruedas.

Buscaba un contrapunto, y lo he hallado pronto. He de confesarles, no obstante, que guardo un recuerdo de adolescente que lejos de disiparse he podido ir comprobando a diario. Exponía en clase de religión un trabajo acerca de la reforma educativa que iba a llevar a cabo el Ministerio de Educación y Ciencia presidido entonces por José María Maravall (1982-1988).

La clase de religión era, de suyo, indisciplinada y caótica. El Padre S. O. no le imprimía el paso ni con un tambor, aunque nunca llegó a la grotesca situación de lo que habitualmente acontecía en clase de música, bajo la batuta del Padre J., Agustino Recoleto de la Provincia de Santo Tomás de Villanueva (como el anterior), pero digamos que excesivamente escorado hacia la derecha más extrema, aquella que por entonces venía a llamarse Fuerza Nueva (o, en su defecto, Falange Española y de las JONS, aunque la verdad es que no sé cuál de ellas era exactamente, porque si la memoria no me traiciona, Falanges ha habido varias). Baste decir que desde cantar el Cara al Sol, unos siete alumnos (que no son pocos) ocupaban con su pupitre la parte de atrás de la clase y extendían una bandera de España de cabo a rabo, es decir, a lo ancho de toda la clase. Tan grotesco como agustino; tan grotesco como recoleto; tan grotesco como que había que envainársela… ¡Había que aguantarlos! ¿De dónde demonios le vendrá la “fama” al Colegio Santo Tomás de Villanueva de la Orden de los Agustinos Recoletos (OAR) en Granada? ¿De dónde, conociendo (como conozco) el plantel de ilustres docentes que ha tenido y los que aún están en nómina? Ciertamente, los caminos de Dios son inescrutables; o bien eso, o bien “así les luce el pelo”. Me inclino por lo segundo.

No, la clase de religión del Padre S. O. no llegó a tales extremos, pero venía a ser igualmente un despropósito. Fue durante aquella exposición, en la que fui interrumpido reiteradamente por un compañero… digamos que (utilizando la expresión usada anteriormente), excesivamente escorado hacia la izquierda más extrema, (para la que no tengo siglas si es que las había), cuando aprecié que tenía un común denominador con quienes cantaban el Cara al Sol en las clases de música: andaban algo descerebrados. Gesticulaba, gritaba, lanzaba consignas… como un energúmeno, sin los más mínimos argumentos, pero oigan, como un verdadero energúmeno desatado. (Le faltó sacar una bandera: la otra).

Añadiendo experiencia sobre experiencia, no sólo me fui dando cuenta de que los extremos no se sostienen sobre un discurso lógico o argumentación posible, sino que la izquierda política visceral ocupa un ancho de banda bastante más amplio, bastante más beligerante que el de la derecha política, más flexible y permeable. (Obviamente, doy por descontado que las excepciones existen). Espero, deseo que me hayan entendido bien: uno puede ser de extrema izquierda o de extrema derecha, pero no se caga en el lavabo. Dicho lo cual, lo que sí he dicho es que, lejos de los extremos, es más fácil convencer a alguien de derechas que en el lavabo no se caga. Opinable, faltaría más.

No obstante, argumentaré en las siguientes entregas por qué me parece que no es tan opinable…

Hasta la vuelta de la esquina.

Anuncios
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: